Comunicado.

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El Vicariato Apostólico de Aysén ha acogido y acompañado a través de su Consejo Vicarial “Cuidado y Esperanza” a tres víctimas abuso sexual que sufrieron esta situación siendo menores de edad, y que denunciaron de estos hechos al presbítero Porfirio Díaz Reyes.

Ante esta situación se realizó una investigación previa decretada por el padre Obispo Vicario Apostólico de Aysén, Luis Infanti de la Mora, que determinó verosimilitud a las acusaciones denunciadas por las víctimas.

Después de remitir dicha investigación al Vaticano, éste encontró veraz los resultados del procedimiento previo, e instruyó resolver mediante un PROCESO PENAL ADMINISTRATIVO.

Ante estos hechos informamos que:

1. Todos los pasos, y el alcance que tienen en el derecho canónico, han sido comunicados permanentemente tanto a las víctimas como el presbítero Porfirio Díaz Reyes, el cual tras un período de discernimiento ha presentado su solicitud, mediante una misiva al Santo Padre, de DIMISIÓN del ESTADO CLERICAL por el bien de la Iglesia, su familia y él mismo; la cual ha sido aceptada y remitida al Papa Francisco por el padre Obispo Luis. 

2. Esta decisión del presbítero Porfirio Díaz Reyes conlleva que desde su presentación en adelante se mantendrá la suspensión de modo permanente de todas sus funciones sacerdotales, hasta que dicha solicitud sea ratificada por su Santidad el Papa Francisco.

3. El proceso penal administrativo no perseverará y se da por cerrado a la fecha de la solicitud de dimisión presentada.

4. Solidarizamos con sentido dolor lo vivido por las víctimas, y estamos junto a ellas a la espera de los resultados de la investigación civil con la que seguiremos colaborando en lo que corresponda.

5. Como Vicariato Apostólico de Aysén, y en particular a través del mandato del Consejo Vicarial “Cuidado y Esperanza”, continuaremos siendo diligentes en dar respuesta a todas las denuncias de abuso sexual, poder, conciencia y maltrato que exista al interior de nuestra Iglesia.

6. Finalmente, hacemos un llamado a fortalecer nuestra oración para que el Espíritu de Dios nos haga cada día más fieles, consecuentes y misericordiosos en nuestra vocación cristiana. Y así, con la confianza puesta en la ternura de la “Mamá de Aysén”, como Vicariato Apostólico en la Patagonia continuar promoviendo relaciones basadas en el buen trato; el cuidado de ambientes sanos y seguros donde ningún miembro de la Iglesia y la sociedad sea expuesto a estas dolorosas situaciones.

Coyhaique, 15 de noviembre de 2019.  

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