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Este 8D: “Pueblo digno en busca de justicia y paz”

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Como cada 8 de diciembre (8D) cientos de peregrinos de las comunidades de Coyhaique y Puerto Aysén celebraron la “Inmaculada Concepción”, fiesta aniversario del Vicariato, caminando o arribando en vehículos hasta el santuario natural de la “Cascada de la Virgen”.

Pueblo digno en busca de justicia y paz” fue el lema que animó esta manifestación religiosa de las comunidades cristianas en la Patagonia aysenina con la esperanza de acoger el llamado de los obispos de Chile en el contexto del actual estallido social, consagrar nuestro país a María y perseverar en la oración, la participación, el servicio y el discernimiento.

Durante el trayecto los peregrinos se trasladaron a pie, en bicicleta, autos, furgones y buses. Quienes en especial caminaron fueron jóvenes y adultos que tradicionalmente lo hacen por diversos motivos.

Gloria Contreras de Coyhaique compartió que viene a “pagar una manda y por la salud de una hija. Y ahora —comenta orgullosa— son tres años que me acompaña mi hijo”.

Sobre lo que está sucediendo hoy en Chile dice pensar “en toda la gente que está luchando por cosas justas; quienes han perdido la visión y las personas de medianas y pequeñas empresas que no pueden trabajar. Acá en la región estamos tranquilos pero hay que seguir no más. Pido fuerza para todos los chilenos”.

Otra joven peregrina, Isolina Gómez del Liceo Juan Pablo II de Coyhaique expresó también el motivo de su caminata. “Yo encuentro —enfatizó— que esto es algo para dar paz a las personas. Esa es mi perspectiva. Lo hago también porque mi familia es católica y es muy importante”.

Quien también llegó a la “Cascada de la Virgen” en bicicleta fue el adulto mayor Jaime Mansilla de Coyhaique. “Yo tengo una manda —dijo— por mi hija que cuando nació tuvo una enfermedad y en cualquier momento podía morir. Luchamos por sacarla adelante, llegamos hasta Puerto Montt y finalmente descubrimos que estaba mal medicada; y gracias a la Virgen, caminando de aquí para allá, pidiendo por favor que me la sane estoy acá todos los años. Mi hija está bien, me ha dado dos nietas hermosas y estoy feliz”.

“Escuchar a María”

La “Cascada de la Virgen”, ubicada en el km 32 de la ruta CH-240, con un marco natural impresionante, exuberante y sobrecogedor junto a el canto y la oración fue la antesala de la eucaristía en que este año especialmente se pidió perdón, se oró por Chile y se asumió un compromiso de participación y servicio de las comunidades en medio de los clamores que pueblo ha hecho sentir con fuerza estos últimos días.

Tras la eucaristía, que presidió el padre Obispo Luis Infanti, este destacó la importancia de esta fiesta religiosa para Aysén e hizo un llamado a escuchar hoy, como lo hizo la virgen, para “oir los pasos de Dios” y “reconocer las exigencias de justicia, paz y fraternidad”.

“Ha sido un día de fiesta —subrayó el padre Obispo Luis. Un día de la Iglesia de Aysén que busca mayor paz y justicia para todo nuestro pueblo. Hemos insistido en que la Virgen María tiene la capacidad de escucha. Desde el silencio y la humildad supo escuchar los pasos de Dios en el jardín de nuestro mundo. Esa actitud estamos nosotros llamados a tener: escuchar los pasos de Dios y por eso reconocer las exigencias de justicia y fraternidad; y eliminar de nosotros todo lo que es el odio, el orgullo, la arrogancia, que son los detonantes para la violencia. Queremos un pueblo de paz; por eso la Virgen María, la llena de gracia, nos acompaña y protege en este caminar”.

Al término de la fiesta de la Inmaculada Concepción los asistentes reconfortados en su fe y su compromiso de servicio; se retiraron ordenadamente a sus hogares tras una larga jornada que comenzó a las siete de la mañana.

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