Retiro del Clero y Laicos de Aysén

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El habitual encuentro anual de ejercicios espirituales del clero de Aysén contó este año con la participación de laicos y laicas, y fue predicado por el sacerdote Gonzalo Bravo de Valparaíso, en la Casa “Belén” de la capital regional.

Hernaldo Emérito Saldivia, miembro del Consejo Pastoral (COP) y coordinador de la Pastoral Familiar, fue uno de los laicos presentes en este retiro. “Nuestra presencia aquí fue un regalo de Dios y estoy muy agradecido de quien nos hizo la invitación de parte del Vicariato, porque era un retiro destinado exclusivamente para los sacerdotes y diáconos, sin embargo, abrieron un espacio a laicos lo que para mi es muy importante”.
“El hermano sacerdote que predicó el retiro —agregó— fue muy profundo y lo más importante es el autocuestionamiento que te hacen estos retiros porque tú evidentemente para salir con un corazón renovado tiene que autoanalizarte y corregirte para seguir en este camino de fe que prometido a Jesús con amor hacia el prójimo”.
El ritmo del retiro cada día ofreció oración de la mañana, charla, meditación y algunos temas de profundización bíblica. También, espacios de conversación fraterna y acompañamiento, y la celebración de la eucaristía al terminar la jornada.
Pascual Acuña, diácono permanente y asesor de la comunidad María Inmaculada de Coyhaique, fue otro de los participantes que expresó su opinión sobre estos días de retiro: “Me siento más fortalecido —precisó— para justamente, como explicó el charlista, desde nuestras debilidades sacar las fortalezas para poder servir mejor en el nombre de nuestro señor Jesucristo donde él quiera y mi Iglesia disponga. Esta instancia fue buena, franca, con un lenguaje aterrizado justamente para renovar nuestras fuerzas y fortalecernos más”.
Tras la finalización de estos ejercicios espirituales la laica Raquel Pérez, también miembro COP y coordinadora de la Pastoral Familiar, compartió sus sentimientos respecto a la experiencia: “he quedado —dijo— con la tremenda satisfacción de haber vivido algo nuevo en mi vida de Iglesia, porque nunca había tenido la posibilidad de participar de un retiro. Los primeros días me sentí como intrusa, como que estaba en un lugar tan del clero, pero después me fui familiarizando y me gustó mucho. Fue una experiencia muy rica. En este momento solo puedo dar gracias a Dios por haber vivido esto y de verdad mi deseo es que lo puedan vivir otras personas. De verdad vale la pena”.
El padre Luis Infanti, Obispo Vicario Apostólico de Aysén, también expresó su evaluación del retiro: “ha sido una semana de una profunda inyección de espiritualidad para reconocer que, en presencia del Señor, el clero de Aysén hoy tiene la gran misión de estar profundamente unido a Cristo —a su palabra— y a su vez proyectar el ser sus discípulos en medio de nuestro pueblo como un signo potente”.
“No somos —agregó— políticos, sociólogos, médicos o lo que sea. Sin embargo, somos sacerdotes, diáconos, hombres, mujeres de Dios, que queremos dar a conocer frente a un mundo tan herido, cuestionado y adolorido que queremos ser personas de Dios para cooperar en la salvación y dar un rumbo nuevo a esta humanidad cuyos clamores llegan al corazón de Dios y a los nuestros”.

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