60 Jóvenes: “al fondo de su corazón”

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Convocados por el área de Educación y Cultura del Vicariato Apostólico de Aysén, 60 jóvenes católicos de liceos, colegios y parroquias se reunieron para sostener una jornada de reflexión y oración durante todo un día en “Casa Belén” de Coyhaique.

El encuentro fue guiado por la encargada del área, María Soledad Cifuentes, y el padre César Leiva, con el apoyo del sacerdote jesuita Cristóbal Fones, reconocido en todo Chile por su carisma y profundas composiciones musicales litúrgicas.
Matías Gómez (17), del liceo Juan Pablo II, valoró el encuentro y los temas que se profundizaron. “La jornada —dijo— ha sido entretenida, recreativa y hemos conversado de diversos temas que hablan de nuestro rol como adolescentes en la sociedad”. Matías también destacó la posibilidad del “encuentro de distintos jóvenes de colegios católicos y parroquias en que podemos compartir distintas miradas de fe”.      
Durante la mañana y la tarde, en diferentes formatos, se trabajó en los cuatro primeros capítulos de la nueva exhortación apostólica del Papa Francisco, “Cristo Vive”, dedicada especialmente a la juventud.
Quien también compartió su opinión sobre esta instancia juvenil fue Emilia Pérez (16) del Colegio Santa Teresa de Puerto Aysén. “Para mi es una experiencia de amistad; de conocer más gente, de relacionarse. A algunos que conozco desde hace años gracias estos encuentros y creo eso es lo más bonito de participar”.
Otra participante del encuentro, Paula Gallardo (17) del Colegio Sagrada Familia de Puerto Aysén, también destacó que en la jornada se conversara sobre los miedos y las limitaciones que viven los jóvenes. “Ha significado —precisó— aprender un poco más de nuestros temores y afrontarlos. De ver nuestras limitaciones que como jóvenes no percibimos y ahora las descubrimos y compartimos”.
Al término de la oración final y despedida, el padre Cristóbal Fones tuvo tiempo para compartir su evaluación del encuentro: “Ver jóvenes reunidos siempre es un desafío y una alegría. Esta jornada fue de menos a más en el sentido de que partimos más mentalmente trabajando los temas de la exhortación de Francisco, pero poco a poco fuimos llegando al corazón de los jóvenes”.
“Sobre todo —agregó— me impactó el momento en que les invitamos a hablar de sus temores, como que explotaron. Nos dimos cuenta de que ahí hay algo que trabajar y escuchar más porque hay muchos miedos que los tienen paralizados, y nosotros los invitamos a ser protagonistas de esta Iglesia, del presente de Dios y la comunidad cristiana, pero están atrapados por un montón de temores que mucha veces los adultos hemos proyectado en ellos”.
“Tendremos —insistió finamente— que seguir buscando modos de acoger a los jóvenes en todas sus dimensiones y no renunciar a querer llegar al fondo de su corazón. Me quedo muy contento y creo que es una apuesta audaz la que está haciendo el Vicariato Apostólico de Aysén, porque lo más fácil es desprenderse de los jóvenes, y veo que aquí hay gente muy perseverante que busca y eso me edifica y anima mucho”.  
Caída la tarde los jóvenes junto a sus encargados se retiraron con el compromiso de perseverar su participación en estos encuentros a nivel vicarial, que les ofrece una oportunidad de crecimiento en la fe, personal y espiritual, en la su querida Patagonia.

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